jueves, 21 de julio de 2016

La Virgen del Carmen de Guaro (Pepe Curro)




    LA VIRGEN DEL CARMEN LLEGA A GUARO
    Por estas fechas, cada año, siempre viene a mi memoria que por allá del año 43 del pasado siglo, un día en que uno era niño como cosa normal y en tarde de primavera, llegó al pueblo por el medio habitual, una camioneta Ford con varios lustros en los surcos de sus ruedas, propiedad de Félix Gallardo y conducida por Paco el de Micaela, un enorme cajón que nadie esperaba y que en volandas lo llevaron a la casa donde mis padrinos, Francisco Jiménez Vidales (Curro) y Margarita Ruiz Vidales, tenían el estanco. Un cajón grandísimo de madera, un gigantesco cajón que, claramente, cantaba al oído de los niños que no era de tabaco importado Diana, ni el habitual de picadura de Tabacalera, ni el de Caldo de Gallina o Ideales amarillos y por supuesto, nada de piedras de mechero ni mixtos con toreros de cartón.
    Una vez en el estanco, y en la entrada del mismo, todos nos apiñamos en torno al cajón esperando que emergiera del mismo un presente egipcio de la cuarta dinastía, una muestra de la sugerente cerámica cretense o un jarrón chino de la China de Fu Man Chu y, como si de un tarro de miel se tratara y se destapara ante un enjambre de moscas, todos nos pegamos a él con el corazón encogido por la ansiedad que nace de la curiosidad infantil. El habilidoso del lugar procedió con un martillo y un sacaclavos a quitar la tapadera y, una vez conseguido, a extraer con mimo el contenido que todos desconocíamos; pero que esperábamos ver lo más pronto posible, dado el suspense levantado entre las masas y que podía mascarse en el ambiente. Comienzan a sacar del cajón bolas de papel, corcho prensado y cartón apiñado a la ligera hasta extraer un bulto, bastante grande, muy bien envuelto y protegido. Cuál es mi sorpresa al ver que cada vez que quitan un envoltorio o alguna de sus defensas, lo que va apareciendo se parece más a una figura que a un jarrón.
    Y efectivamente, era la imagen de la Virgen del Carmen, mucho más grande que yo y que mis padrinos la donaban al pueblo de Guaro, al ser mi madrina la Camarera de la Virgen. Recuerdo que permaneció en la casa unos cuantos días hasta que el cura de entonces, D. Florencio Benavides Raposo (1940-1948), vino de la vecina Monda, la bendijo y dio el visto bueno a su traslado a la Iglesia San Miguel Arcángel.
    Posteriormente, la llevamos en andas a la Iglesia, escoltada por cuatro policías armadas o de la Porra, como se solían denominar por aquel entonces, hijos del pueblo, que según conversación mantenida con Juan Coscón, llegamos a la conclusión que fueron: Bartolo Mesa Najarro, Miguel Lara, José Valderrama Guzmán y Juan Vázquez el Carabinero y todo un cortejo de fieles damas, caballeros y niños, bajo el repique contumaz de las campanas de la Parroquia. Faltaron las trompetas y los tambores, pero todo fue bello, vistoso y muy alegre.
    Que la Virgen del Carmen nos proteja y bendiga a todo el pueblo de Guaro.
    ¡Viva la Virgen del Carmen!
    José Gómez Ocón y Ruiz Pepe Curro - Guareño