sábado, 24 de septiembre de 2016

Historia de la familia Fernández- Najarros

Gracias a los Protocolos Notariales, podemos conocer el origen de muchas familias de Guaro, que, al haber desaparecido el archivo parroquial y no constar en el Registro del Juzgado, estaban perdidas de la memoria histórica.
Como yo estoy casado con Ana Fernández Najarro, he investigado dicha rama. Vosostros, lectores, podéis hacer lo mismo con las vuestras, leyendo los Protocolos Notariales, que es la entrada más leída del blog.


FAMILIA FERNÁNDEZ-MESA
Juan Fernández Mesa casó con Josefa Gil Villalón (hija de Miguel Gil Torres y Ana Villalón Ruiz, y nieta de Miguel Gil González, de Coín, y Sebastiana Torres Fernández y de Jerónimo Villalón Ruiz y Josefa Ruiz Villalón) sus descendientes son los Fernández Gil: Francisco, Miguel, Isabel, Josefa, Ana, Fernando, Juan, Rafael y María, que aún vive.
La rama de Domingo Fernández Mesa marchó a La Argentina. Allí murió su padre, que marcho con ellos, Francisco Fernándedz Najarros.

Antonio Fernández Portugués, primer  Fernández en 1571, del Acebuchal, Cádiz.

1752 Catastro de Ensenada

Pedro Fernández el Mayor.
Pedro Fernández el Menor.
Juan Fernández.
José Fernández.
Autoridades 1778
Gonzalo Domínguez, alcalde mayor.
Pedro Matheo Carabantes, alcalde ordinario.
Juan Fernández -Villamediana Ruiz, diputado del pósito, rama más documentada.
Antonio Gómez Valle, procurador síndico.
Notifiqué a:
Pedro Matheo Carabantes, alcalde ordinario.
Juan Fernández- Villamediana Ruiz, diputado del pósito.
Fernando Orejuela, depositario del pósito.
Agustín Rodríguez, procurador síndico.

Venta

Don Pedro Fernández Salas (1811- 1893), hijo de don Juan Antonio Fernández- Villamediana Ruiz y Salvadora de  Salas Rojas.
 Casado en segundas nupcias con Salvadora Najarros Ruiz y en primeras con Ana Cotta Navedo.
Familia Fernández Salas:
Pedro.
Francisco, sin hijos. El más rico. Casado con María Dolores Fernández Bellido.
Juan.
Miguel.
A sus hijos y consortes:
Ana Fernández Cotta y otros
La familia Cotta, procedente de Coín, aparece con D. Juan Cotta y Navedo que casa con Salvadora de Salas Rojas, viuda, que murió en 1848, de Juan Antonio Fernández- Villamediana Ruiz.
Bienes:
Huerto del “Tío Escobar”, cinco celemines de tierra de regadío en la Albarrada.
4 fanegas de secano o 2 hectáreas, 40 áreas y 8 centiáreas, en Majada Vieja, permuta con don José Mª León y Romero.
Herencia de su padre, don Juan Antonio Fernández-Villamediana Ruiz.
Viñas en los Villares, 3,5 fanegas. En Las Clavellinas (camino de Tolox)
Bienes en La Alquería, en Cerro Donoso,
Olivos sueltos en varios terrenos.
Una casa, un molino en mal estado en calle de las Parras, 10 moderno.
Lindes.
Por la derecha con Antonio Montano González.
Por la izquierda con Mateo Gómez Pedraza.
Espalda con don José Lara Pedraza.
Herencia de su padre don Juan Antonio Fernández-Villamediana Ruiz.
Vende la nueva propiedad a sus hijos:
1) Ana Fernández Cotta, viuda de Juan Antonio Ruiz Bellido.
2) Dolores Fernández Cotta, casada con Francisco González Martín.
3) María Fernández Najarros, casada con Salvador Bourman Cotta.
4) FRANCISCO FERNÁNDEZ NAJARROS, casado con Isabel Mesa Ruiz (hija de Bartolomé Mesa González e Isabel Ruiz Bellido).
5) Juana Fernández Najarros, casada con Felipe Rueda Agüera.
6) Salvadora Fernández Najarros, casada con Francisco Cotta.
7) Catalina Fernández Najarros, casada con José Guillén Ruiz ( los padres del cura y de José Guillén Fernández).
8) Juan Antonio Fernández Najarros, casado con Rosalía Carabantes Bellido.
9) Pedro Fernández Najarros, casado con Rosalía Lara Ruiz.


Hipoteca
Don José M.ª León y Romero
A
Don Pedro Fernández Salas
12 de julio de 1842.
Don Juan Cotta y Navedo, casado con doña Salvadora de Salas (muerta en 1848).
Hipotecan un haza de tierra en Las Clavellinas (Camino de Tolox) por valor de 1030 reales que les pidió para comprar una yunta de bueyes.
Al morir, solicitan a don Pedro Fernández Salas, hijo de otro matrimonio de doña Salvadora con don Juan Antonio Fernández -Villamediana Ruiz, para que se haga cargo de la hipoteca.

Testamento
Don Francisco Fernández Salas, de 47 años, hijo de Juan Antonio Fernández- Villamediana Ruiz ( este, hijo de Pedro Fernández-Villamediana, de Monda, y Ana de la Peña Ruiz Vázquez, de Guaro) y Salvadora de Salas Rojas.
M.ª de los Dolores Fernández Bellido, de 44 años, hija de Alonso y Josefa.
C/ Enmedio, 14.
Albacea: señor Cura y señor Alcalde.
1840, matrimonio, sin hijos.
Francisco: 70.000 reales, herencia de su padre, don Juan Antonio Fernández Villamediana.
María, 4000 reales, suerte en la Dehesilla, herencia de Josefa Bellido Salas.
10.000 reales que le adeudan los vecinos.
1 acción en el Ferrocarril de Córdoba a Málaga, 1.900 reales.
Inscrito al Monte Pío Universal, 6.000 reales en 15 años y 15 plazos.

Heredero: Juan Jiménez Fernández, de 9 años, hijo de Antonio y Catalina, que están en su casa y compaña, que linda con: Juana González Montes, José Ocón Franco y Juan Baeza Aguas. Casa valorada en 16000 reales.
(Observamos a uno de los ricos de Guaro).
1848
Aceptación de herencia

Don Pedro Fernández Salas.
Don Francisco Fernández Salas.
Don Juan Fernández Salas.
Don Miguel Fernández Salas.
Por fallecimiento de su madre, doña Salvadora de Salas Rojas
Obligación
Don José María León contra 1844
Don Francisco Fernández Salas y su tío Miguel de Salas Rojas, hermano de su madre, Salvadora de Salas Rojas.
Hipotecan: Todas las tierras que le compraron en el Cortijo del Injertar.
Linda: con su hermano don Pedro Fernández Salas, el Cortijo de las Limosnas y Juan Antonio Silva.
Herencia de su padre, don Juan Antonio Fernández-Villamediana Ruiz.
Viña en el partido de Paule. Linda: con don José y don Luis de León (Olivar León) y tierras del Beneficio, Sacristía. Censo de 3 reales a favor de Guaro.
Compró a Diego Ruiz y Antonio San Martín.
Venta 1844
Don José María León contra:
Doña Salvadora de Salas Rojas , casada en primeras nupcias con don Juan Antonio Fernández-Villamediana Ruiz, y en segundas nupcias con don Juan de Cotta y Navedo, de Coín.
Una hacienda con casa de rancho y tierras con alguna viña e higueral en Paule.
Linda con viñas de don Luis León, Miguel Salas y Felipe Guillén de Lara.
Heredó al fallecimiento de su primer marido, registrado en escritura de don Antonio España el 20-10-1827 con valor de 2000 reales de vellón.


LA EMIGRACIÓN

Se produjo un fuerte retroceso en el sector de la viña que provocó la ruina de muchos pueblos y la consiguiente emigración de los campesinos en los comienzos del siglo XX, algunos a Argentina nada menos:
Domingo Fernández Mesa.
Juan Fernández Mesa.
Francisco Fernández Najarros, padre de los anteriores
Antonio Lara Montano, cuñado del anterior.
Juan y Antonio volvieron, otros quedaron allá y dejaron amplia descendencia de “Cascarillas”, doce de Domingo Fernández Mesa, que actualmente viven en la provincia de Córdoba, La Perla, Argentina.
Antonio compró tierras en San Pedro y luego marchó a San Martín del Tesorillo.




RAMA NAJARROS

La familia actual procede de José Najarro Guillén- Ana Ocón Lara (esta, hija de José Ocón Biedma y Dolores Lara Ruiz y nieta de José Ocón Franco y Elvira Biedma Rasero y de José Lara Pedraza y Ana Ruiz Villaba):
Ana, María, Dolores, Francisco y José Najarro Ocón. No viven ninguno.
Ana Fernández Najarro (1953), mi esposa, es hija de Miguel Fernández Gil y Dolores Najarro Ocón.

Venta

Casa en calle Plazuela, antes del Pescado, 22 moderno, 4 de fachada y 8 de fondo, 2 pisos y patio.
De una parte:
María Najarro Ruiz, casada con Francisco Rodríguez Aguas.
Dolores Najarro Ruiz ,casada con Francisco Sánchez Lara.
Diego Najarro Ruiz, casado.
Rafael Najarro Ruiz, casado.

FRANCISCO NAJARRO RUIZ, hijo de Francisco Najarro Ruiz y Catalina Ruiz Gómez, casado con Ana Guillén Mancilla, hija de José Guillén Fernández ( este, hijo de José Guillén Ruiz y Catalina Fernández Najarros) y Micaela Mancilla Salas (hija de José Mancilla Aguas). Las familias Fernández y Najarros están emparentados desde hace tiempo.

De la otra parte, don Jacinto Sepúlveda Merchán, viudo, herrador, representante de Sebastián Ruiz Villalba.
Valor de la casa 1250 pesetas, herencia de sus padres:

FRANCISCO NAJARRO RUIZ
CATALINA RUIZ GÓMEZ.

Testigos:
Don Juan Antonio Ruiz Mancilla, secretario del Ayuntamiento.
Don Miguel Sánchez Jara.

Poder notarial


DON FELICIANO CUESTA LARA, ALFÉREZ DE LA GUARDIA CIVIL, CASADO, CON DESTINO EN MALPARTIDA, CÁCERES.

Poder a don Juan Carabantes García.
Nota.-
Este documento puede probar la presencia de la Guardia Civil en Guaro en 1870.

Venta de casa en calle de la Plazuela, 4, moderno

A DIEGO NAJARROS RUIZ.
Linda:
Derecha, Cristóbal de Lara Fernández.
Izquierda, Francisco Fernández Laguna.
Espalda, Juan Santaella Racero.
La compró a María Vázquez Carretero, escritura de 1870, tomo 7, folio, 66 de Guaro en 1000 pesetas.





José Naranjo








domingo, 18 de septiembre de 2016

Pregón de Feria 2016, José Gómez Ocón," Pepe Curro"


PREGÓN FERIA DE GUARO

2016 









Agosto - 2016

EL SR. ALCALDE PRESENTA AL PREGONERO

¡Buenas noches!
El Pregonero de este año necesita poca presentación. Es de sobra conocido en nuestro pueblo, su pueblo, porque siempre se sintió orgulloso de ser de Guaro. Por donde quiera que estuvo siempre llevó como bandera ser guareño, y así, con este apelativo, lo conocen. Presume de que en él no se cumple el dicho: “¿De dónde es usted? – ¡De donde es mi mujer!”, porque a pesar de estar casado en Cártama y con residencia en Málaga, siempre se ha sentido, y sigue sintiéndose, guareño de raíces profundas. No en vano, mantiene un grupo en Facebook titulado Amistad y sabiduría con Pepe Curro Guareño.
José Gómez Ocón, Pepe Curro, es hijo de Juan el de la Puente, antiguo alcalde de Guaro, conocido también por el Alcalde viejo; y de Encarnación, la Curro, camarera hasta su muerte de la Virgen del Carmen. Sus hermanos, Paco y Remedios la Curro, hijos también de nuestro pueblo, fueron maestros que impartieron sus clases en Guaro. Muchos de vosotros fuisteis alumnos suyos…
Pepe es persona de buena cuna y siempre se sintió solidario, humilde y humano, amigo de todos sin excepción, sin distinguir clases. De creencias religiosas cristianas, gracias a sus padres que se la inculcaron desde pequeño y a los colegios donde fue educado. Pepe es un padre de familia más, trabajador y responsable, como cualquiera de vosotros. Sensible, de convicciones firmes, alegre y divertido. Y estas son, según Pepe, sus mejores señas de identidad, las únicas credenciales relevantes de su currículum. (No me ha consentido apuntar nada más).
El pregón que vais a oír está lleno de sentimientos. Cuando me lo presentó, una vez leído, me gustó cómo describe y relata sus vivencias, y sus emociones contenidas, lleno de mensajes que seguro serán de nuestro agrado.

No quiero extenderme más, hoy no es mi, sino el tuyo, pero aprovecho este momento para decirte que pongas todo el corazón en dictar tu pregón sentido. Espero que abra las puertas de las emociones de aquellos con los que compartiste vivencias y risas las pequeñas historias de nuestro pueblo.
 Pepe Curro, ¡felicidades! Ahora la palabra es tuya.


PREGÓN FERIA DE GUARO 25 DE AGOSTO DE 2016

Sr. alcalde. Sres. miembros de la Corporación Municipal, autoridades, amigos visitantes, guareños y guareñas:
 Buenas noches.

Cuando el Sr. alcalde, Noé Oña, me comunicó que la Comisión de festejos había acordado que fuese yo el pregonero de la Feria de Guaro del 2016, la verdad es que me quedé sorprendido, para acto seguido, sin dudarlo un momento, aceptar tan alto honor. Quiero agradecer al Sr. alcalde y a su Equipo de gobierno, la oportunidad que me brindan de ser el pregonero de esta maravillosa feria de Guaro. Agradecerle no solo esta oportunidad, sino el honor de incorporarme a esos guareños que fueron pregoneros de esta feria y a quienes deseo manifestar mi más profundo reconocimiento. Ellos supieron, con acierto, nostalgia, maestría y buen humor alabar a nuestra Feria y a nuestro pueblo.
 ¿Qué digo yo que no hayan dicho ya los pregoneros que me precedieron? ¿Y después de toda la Historia de Guaro, tan bien contada por nuestro insigne historiador y paisano José Naranjo, Pepe el Ditero? Tras esto, solo se me ha ocurrido hacer tres cantos: El primero a Guaro y su Feria. El segundo a sus gentes y honor a sus apodos. Y el tercero a sus mujeres.
Una voz dentro de mi corazón me fue dictando todos aquellos recuerdos y vivencias de los años que pasé en nuestro querido y siempre añorado Guaro. Así espero que, al igual que yo, podáis rememorar con cariño aquellos viejos tiempos.  
Soy consciente de que descuido los hechos más relevantes de la historia de Guaro, pero han pasado algunas décadas, y mi estancia en el pueblo, contando parte de mi niñez y juventud, se centra en las anécdotas de los casi 23 años que compartí con vosotros.
Este Pregón es un homenaje a todas las personas, antepasadas y presentes, de nuestro querido pueblo, que en ese momento vinieron a mi mente. Muchas no aparecerán, descuidos de mi memoria caprichosa, pero no es mi intención omitir a nadie. Otro detalle: el relato de mis recuerdos no guarda orden cronológico. Según fueron emanando mis recuerdos, así los fui escribiendo.
Espero y deseo que sea de vuestro agrado. Este humilde Pregón lo he redactado con toda la ilusión y cariño que pude poner en el empeño, por eso os hago llegar con un ¡VIVA GUARO!, el pueblo que nos ha visto nacer y crecer por sus calles blancas, empedradas y empinadas de las que tan grato recuerdo guardamos todos.
Y, aquí me tenéis.

1. CANTO A GUARO Y SU FERIA

En litoral malagueño - llamado Costa del Sol - al pie de la Sierra Blanca - se extiende tu población.
Villa de Guaro te llamas - de remota fundación - donde el moro dejó en ella - vestigios de su esplendor.
Después de mora, cristiana - cuando el cristiano tomó - a san Sebastián Patrono - nombraron tu protector.
Tus aires puros y tibios - y tu renombrado sol - es lo que caracteriza - a este andaluz rincón.
Los aromas de tu sierra - y de azahares su olor - te convierten en delicia - de aquel que te visitó.
En primavera tus campos - con sus almendros en flor - es elogio de turistas - de belleza y admiración.
Olivos de recios troncos - plantados desde hace siglos - cubren sus campos de verde - de esta tierra en que nacimos.
Y desde la Cruz del Puerto - Cristo contempla la Villa - a la que guarda y protege - por la fe de sus familias.
En este suelo que veneramos - todos tus hijos hoy con ardor - te elogiamos y te cantamos -con nuestras voces de amor.

1.1 LA FERIA DE GUARO

Después de este canto a Guaro, ¿qué cuento yo de su Feria que no lo hayan hecho los que me precedieron?  Para evitar repeticiones que todos conocéis, y que nos llevaría tiempo, solo voy a recordar algunas anécdotas ocurridas en la del año 1962, aquella feria en la que tuve el honor de hacer su presentación y formar parte de la Junta de Festejos, (mi agradecimiento a D. Ángel San Linos por sus consejos y colaboración). Aquella feria que con una asignación de 25.000,00 pesetas (150,00 €), un presupuesto muy ajustado, sin lugar a dudas, pero hay que tener en cuenta que el presupuesto municipal del municipio era de 363.794,01 pesetas (2.186,00 €). No contábamos con un céntimo de más. Aun así, se consiguió hacerla alegre, sencilla y divertida, con muchos niños, jóvenes y adultos todos luciendo sus mejores galas.
Días antes del comienzo de la feria los vecinos blanqueaban las fachadas de sus casas. Y siguiendo la costumbre, todas las mañanas los mismos vecinos barrían, con escoba y escobones de casa, el trozo de calle en torno a sus puertas, recogiendo los cagajones, cagarrutas y plastas de vacas, que los animales depositaban a su paso. Eran tiempos muy difíciles, pero la higiene y limpieza se cuidaban mucho.
Por las mañanas, nos despertábamos al toque de Diana floreada, interpretada por la Banda de Música de Alozaina, que nos deleitaba con alegres pasacalles, y con los disparos de cohetes. Se sumaba al estruendo una cabalgata de gigantes y cabezudos  que recorría  algunas calles del pueblo, acompañada por el griterío y alegría manifiesta de todos los chiquillos, y jóvenes.
Por las noches, en la Plaza, sobre una tribuna o tablao construido con vigas y otros artilugios, entre los quioscos de mi tío Kilio y Juan el Cojo Pavero, varios músicos de la Banda formaban una orquesta, que con un repertorio muy variado y escogido amenizaban la fiesta. No me olvido de Antonio, ni de Diego, ni de Jorge, hermanos de la mujer de Paco el Ditero, que igual que ella eran guapos, bien parecidos, simpáticos y buenos profesionales.
Al son del compás de la música, se bailaban todos los estilos, siendo el rey de ellos el pasodoble. Sin olvidar el baile de la patata en que las parejas participantes la sujetaban apoyando entre sus frentes. Ganaba quien conseguía mantenerla. Era una gran verbena.
Perdonad, pero no puedo evitar, antes de continuar, el recuerdo que desde este balcón viene a mi memoria. Como si fuera ayer, veo el quiosco del Cojo el Pavero, a quien reapodé como El Kremlin, por las conversaciones sobre política que allí manteníamos. Por aquel entonces, este tipo de charlas estaban prohibidas y perseguidas. Y el quiosco de mi tío Frasquito, el Kilio, donde me refugiaba muchas veces huyendo de algún castigo por alguna, de tantas, travesuras cometidas. Permanecía escondido en él hasta que me ponía muy pesado. Entonces mi tío me decía: “Lee lo que dice en esa caja”. Yo, inocentemente, leía en voz alta: “Haga frío o calor la lechera es siempre la mejor”. Acto seguido me reprendía: “Me cago en la madre que te parió...” Y a poner pies en Polvorosa, no sin antes evitar irme a mi casa donde mi madre me esperaba para darme una paliza con la alpargata que me dejaba marcada la marca Ardilla y el número 35; menos mal que era solo el número 35, que, si no, me deja marcada la tabla de multiplicar. ¡Qué bueno debía ser para merecerme estos castigos! Lo mejor de todo era el sueño que me entraba y lo relajado que me dejaba después de la “tunda”.
Recuerdo también que mi tío Fernando Chocholoco. en el puesto que montaba, colocaba un tablero con barras de turrón, y quien acertaba mediante el lanzamiento de monedas ganaba una. ¡Qué difícil era! ¡Qué listo era mi tío Fernando!
Continúo desde otra tribuna especial, vamos a llamarla de honor, situada en el muro que limita la plaza con las casas de Coscón, Juan Pascual y La Manga, y un anfiteatro en el muro delante de las casas de Millán y el Rechino. En esos lugares muchas mujeres, bajando del Cerrillo, La Torre, La Sierra, Castillejos y tantas otras, tomaban asiento, se acomodaban para presenciar los actos de la feria, montaban su taller de corte y confección donde iban cortando los trajes de todas las medidas y comentaban, con todo lujo de detalles, los atuendos de los feriantes y veían bailar las parejas, bien separaditas. Que corriera el aire, de lo contrario el cura (nuestro alguacil moral) nos mandaba a rezar 7 Padrenuestros, un Ave María y no sé cuántos Glorias.
Cambiando de sintonía, gracias a Ana Puga que me lo recordó, voy a relataros una historia verídica. Muchos recordarán que siempre se contrataba a la Banda de Música de Alozaina para que viniesen a tocar a la Feria, y que era costumbre asignar a cada componente de la misma a una casa, para que le diesen de comer durante los días que duraba el festejo. Como vengo repitiendo: el presupuesto municipal era muy justito.
Pues bien, a casa de mis padres llegó una bellísima persona y buen profesional, de nombre Alfonso. Pocos días antes, mi padre había sacrificado una guarra pequeña, a la que habíamos puesto la Tonta, debido a un defecto que tenía que le obligaba a llevar la cabeza ladeada. Se sometió a la inspección veterinaria para su análisis correspondiente y proceder a su consumo. Pero, como en todas las casas se cruzan afectos con manías, la de mis padres no iba a ser una excepción. Algunos de nosotros, por consideraciones con el animal, decidimos no probar bocado de la matanza. Sin embargo, no eran tiempos de dispendio y había que comerse como fuera aquellos productos. Mi madre, que cocinaba muy bien, pensó que aquellas carnes se tenían que consumir fuera como fuera. Por aquel entonces no existían los frigoríficos. Aprovechando la ocasión, colmó de sobreatenciones al invitado y todos los días desde el desayuno hasta la cena, servía a Alfonso unas opíparas comidas, de tal calado, que, una vez finalizada la feria, este buen hombre contaba a sus amigos: ¡Qué suerte había tenido con la familia que le habían asignado, lo bien que era atendido y, sobre todo, lo bien que comía! El caso es que, sin considerar el pesar de algunos de nosotros, a lo tonto a lo tonto, Alfonso se jamó a la Tonta
Y para terminar con este canto a la Feria, os quiero hacer un último comentario. Muchos recordaréis que, en el Guaro de aquel entonces, para ser reina de la Feria había que estar emparentada con alguna de las familias del alcalde, concejales, autoridades o familias pudientes, como les llamábamos. Yo quise romper con esa tradición tan poco democrática, a sabiendas que a algunos no les iba a gustar. Me iban a dar la del pulpo pero afronté la idea y opté por elegir a una niña guapísima y elegante que vivía en el Castillejos. No pertenecía a las familias pudientes, pero era guapa de justicia y se lo merecía. Finalmente se proclamó Reina de la Feria de Guaro del año 1962 a Anita la Justa. ¿A que acerté ,verdad? Años después volvieron a las andadas… y a seguir con la tradición del poder.

2. CANTO A SUS GENTES Y HONOR A SUS APODOS

Quiero recordar a personas que de una u otra forma dejaron huella en mi vida, y a todas las nombraré con el nombre o apodo con el que eran conocidas. Pero esto no es óbice para que dentro de alguna celda de mi cerebro, y sobre todo en mi corazón, todas aquellas personas que no se vean reflejadas en este pregón, sí tienen su sitio, y cada vez que alguna de ellas venga a mi memoria tendrán su lugar privilegiado y los recordaré con cariño.
MIS PADRES Juan el de la Puente y Encarnación la Curro, mis hermanos Paco y Remedios, que con tanto orgullo llevaron siempre el haber sido Maestros de su pueblo.
MI MUJER PEPITA, quien, aunque cartameña de nacimiento, se siente guareña de sentimiento, gracias por ser el faro que siempre me ha guiado a buen puerto. Mis hijos por ser el motor de mi vida.
MI FAMILIA, PATERNA Y MATERNA. A mi tío José por los panales de miel que me daba. A mi primo Antonio el Correo por ser el compañero que me acompañó en las diabluras y travesuras. Éramos dos buenos elementos.
MIS MAESTROS, D. Joaquín Puga Juárez, D. Mariano Ortega López y D. Ignacio Viscarret Seminario, más conocido por el Etcétera.
JUAN EL DE LA CAYO. ISABELITA LA CAYO, ANITA LA TERESA, MARÍA MANCILLA, ANTONIA LA RUBIA LA PEPETA Y ROSITA. Jamás las olvidaré.
FRASQUITO EL PRACTICANTE. Su nombre quedará grabado en los anales de la historia de nuestro pueblo.
MIGUEL CASCARILLA. Recuerdo, cuando, armado de una faca, procedía a la matanza de algún que otro cerdo.
ANDRÉS MEDINA. Al primo Andrés Medina, como lo llamaba mi padre. Vaya mi agradecimiento así como a su mujer, por lo bien que me recibían cada vez que iba a visitarlos a su casa en Algeciras. 
SEBASTIAN CACITO. Nunca olvidaré a este buen hombre que hacía viajes, casi a diario, desde Alhaurín el Grande a Algeciras, y que en más de una ocasión aprovechaba para venirme con él para disfrutar de algún permiso. Y, sobre todo, un día en que la hambruna apretaba, al llegar a la Butibamba me dijo: “ Vamos a llenar las alforjas”. Para acto seguido invitarme a un buen plato de huevos fritos, con lomo y patatas fritas. 
SALVARITO EL PIMENTON. Que a sabiendas que mi padre le podía llamar la atención, como sabía que me gustaba correr al caballo, me cogía y montados los dos emprendíamos alguna que otra carrera.
ANTONIO EL PANCHO el inigualable, irrepetible y sin par Pancho. ¡Cuántos días pasamos junto a él en la salita donde tenía la barbería!!; Bartolo el de la Mondeña, Pedrito el de María Engracia, Miguelito Vidales, José el Larito, José el Sacristán, Dominguito el del Cine, Pedrito el Cabezón, y tantos y tantos amigos. Charlábamos, contábamos historias, nos gastábamos bromas, nos reíamos, y poco a poco nos fuimos formando como hombres.
PEDRO BOTIJA y las trilleras que cantaba: “A la mujer la comparo – lo mismo que la cerveza – que si le quitas el tapón – se le va la fortaleza.”
JUAN EL NAVEO . SALVARITO EL CHAVARRÍO. PEDRO EL TABLETO. JUAN EL TONTO. PEPE FUELLE .PACO EL TONTO. ANDRÉS EL DE JOSEFA FLORES. PEPE EL PELUSO, a quien le tenía y tengo un gran aprecio, así como a su madre y a su hermana Ana. FRASQUITA LA MALUCA. SALVARITO EL BOMBO. PACO EL LIEBRO .EL MÚO DE LA ZORRITA.

Mi recuerdo y reconocimiento a aquellos hombres que supieron llevar con orgullo el ser guareños y dar ejemplo en los trabajos que realizaron con esfuerzos y conocimientos en todos los que acometieron:
Albañiles, barberos, barrenderos, camareros, carpinteros, economistas, maestros, médicos, obreros del campo y la construcción, pintores, policías, panaderos, practicantes, sacerdotes, taxistas, tenderos. Hombres que se distinguieron por la forma de hablar y siempre mantuvieron el deje guareño. Todos merecen ser recordados, sin excepción alguna, porque todos fueron los mejores embajadores de nuestro pueblo.
Mi saludo y recuerdo a todos los guareños que por encontrarse ausentes no pueden acompañarnos y disfrutar de estas fiestas. Saludo extensivo también a todos los que no habiendo nacido aquí, supieron elegir este pueblo para vivir, disfrutar de sus gentes, y adaptarse a nuestras tradiciones y costumbres.

2.1 HONOR A SUS APODOS

Tengo 473 registros, entre familias y apodos, sería interminable enumerarlos todos. Por eso, me he permitido hacer un resumen, para que de alguna forma se vean reflejados la mayoría de ellos, no sin antes hacer un comentario.
En nuestro pueblo es costumbre llamarnos por nuestros apodos. Por tanto, me vais a permitir que me dirija a todos vosotros y vosotras, usando estos motes, no sin antes hacer una breve introducción.
En Guaro –como en cualquier pueblo-, todos tenemos uno, a veces nos gusta, a veces no. Yo estoy muy orgulloso de los míos. A otros les sucede que su apodo pasa a ser el nombre por el que todos los conocen. Sabemos que para algunos el apodo forma parte de nuestra identidad.
Con suerte nos podemos sentir honrados de los motes que heredamos. Estoy seguro de que nuestros antepasados nos estarán esperando con los brazos muy abiertos, contentos de lo orgullosos que asumimos nuestros apodos y motes, a veces como “nuevos apellidos”  y en otras como “sobrenombres afectivos”.

Los apodos de este pueblo - todos muy bonitos son, - empezaremos con música - que es lo bueno y lo mejor, - para alegrarnos un poco - cuando estemos en reunión.
Tenemos el papachín - y el tambor para tocar,- y para entonar canciones - la tararala lalá.
Habitan en este pueblo - una buena autoridad, - que con los mismos apodos - se nombran en realidad.
Hay curas, obispos y frailes, - conde, sargento, quintos y capitán, - con el brigada, coronel y el civil - termina la autoridad.
En colores por sus caras - y también por sus cabellos, - hay negros, castañas, rubios, canas,- y un buen número de morenos.
Animales también hay - no muy pocos y bonitos, - corderos, liebres, conejos, - gato montés y pajaritos, - garduñas, bichas, ratones, - zorras, monos y otros bichos.
La pajarita, el rucho y el cuco, - el águila, el chivero y la gorrina, - y con la culebra señores - los animales terminan.
Utensilios de cocina - hay un número chiquito, - paleta, tenaza, sartena y cacito. Y se me viene a la mente - en ocasiones oportunas, - que hay pimentón y comino - y también matalahúga.
Antes de seguir adelante - dejándonos motes lindos,- mencionaremos las flores - que son apodos bonitos. - Celestina, romero, rosa - Clavelito y lirio,y sin olvidar al célebre capullito.
En armas de fuego hay muy pocas, - solo dos, - tirabala es el primero - y el segundo es el cañón.
Hay también en los apodos - gallardos nombres bonitos, - guapas, feos, grandes, duendes, - chatos y pulidos, - manogorda, la bendita, - patasgorda y el bonito, - a quién le dicen la franca - napoleón y el porrino.
Hay apodos de verano - que es la nieve por ejemplo, - y también la calentita - que es un apodo de invierno.
A quien le dicen los pinchos, - chocholoco, chochoarroba y romana, - el portalo y la hormiguita, - cara sucia y la toscana.
También hay la zapatera - y a quien le llaman botija, - a quien le apodan montana, - la rita y la chavarría.
A quien le dicen rechinos - que es más que chino, yo pienso, - el caracol y la cubana, - la coineña y el condeso.
Sigue después la marrueca - con el jilo y el rajao, - el jilaó y el roío, - y también el remendao.
El palmero y la bernala, - la parchanta y el correo, - la gamanza, la juandoña, - el caoba y el naveo.
También hay la confitera, - la pepeta y la carpina, - el garduño y la paleta, - el orejón y la porrina.
El pimpollo y la cascarilla, - el quico y el cabezón, - la boega y la mellá, - los ramiles, kilio y el coscón.
También está la pantisca, - la teresa, la mondeña y el dientíto, - la morala, la paría, - la rarra, aúco y el pijo.
Debemos sentirnos orgullosos - Sin olvidar un instante – que tenemos un hospital - con cirujano, médico y practicante.
Y quedan por clasificar - faltándome una “mijilla”, - azucho, berlanga, cagalina, - costanzo, duende, pestañita, - marza, pantisco, justa, turrilla, - papela, sabere, suave y tanita.
Y si alguien toma como ofensa - verse en estos cuatro versos, - piense que no es deshonroso - tener apodos, que en nada menguan, - el honor y valor de su dueño.

3. CANTO A LA MUJER GUAREÑA

También, tenemos que recordar a la mujer, a la abnegada mujer, al ejemplo de mujeres que dieron todo por nosotros aportando bienestar y progreso a nuestro pueblo; mujeres fieles y honradas esposas, amantes madres que son orgullo sin igual en los valores de este pueblo que tanto queremos. Mujeres del pasado, abuelas y madres que hoy son el ejemplo a seguir por las actuales guareñas. Mujeres humildes y sencillas vistiendo su delantal y vestidos oscuros, su pelo bien peinado recogido en un moño, cargando sobre su cuadril el cántaro y en la mano el botijo. Mujeres que zurcían y remendaban. Calladas, laboriosas y sufridoras, entregadas a las labores de la casa, y todas infatigables colaboradoras de la familia: en las faenas del campo, cogiendo almendras bajo un sol abrasador y de justicia, o padeciendo fríos y bajas temperaturas en la campaña de la aceituna; y que para aliviar el frío y evitar la congelación de las extremidades procedían con inusual diligencia a hacer fogatas donde poder calentarse. Incluso, se desplazaban con toda su familia a otras provincias en busca de un trabajo mejor remunerado. Y las más jóvenes, las que sacrificaban su formación y juventud trabajando para ayudar a la familia y ahorrar unos cuartos para poder comprarse el vestido y zapatos para la Feria. Mujeres que no conocieron el desánimo, que evolucionaron y adaptaron a los tiempos que les tocó vivir, que nunca se dieron por vencidas consiguiendo todos sus propósitos con trabajo, firmeza y constancia, porque siempre lo demostraron y porque así fueron y son las mujeres de Guaro.
Algunas de aquellas mujeres que además de estar entregadas a las labores del hogar, sacaban tiempo para divertirse con el fin de mantener las tradiciones de su pueblo. Cantaban y bailaban los fandangos, conocidos en Guaro por “chacarral”, acompañadas al compás de la guitarra que mi abuela Remedios Chocholoco les tocaba.

Va por ellas.

Guaro se llama mi pueblo - cuna del fandango viejo - que con alegría bailamos - conocido por guareño.
Y tú, barrio del Cerrillo - te puedes sentir orgulloso - pues en ti nacieron hembras - que hicieron al fandango famoso.
María Vidales, tú fuiste - bailaora de solera - brincando cual cabritillo - al son de las castañuelas.
También bailó el fandango - de ese tiempo que declina - La Lázara, La Alita - y Dolores la Colina.
Aunque no os conocimos - sabemos por referencia - que fuisteis unas bailaoras - de postín y de bandera.
Os recordamos a todas - hoy que lo antiguo está de moda - con gratitud y homenaje - y os tenemos en la memoria.
Con desenvoltura y gracia - fuisteis las reinas del baile - y la primera de todas - fuiste tú, María Vidales.

Ya que he mencionado la guitarra, os voy a contar el final bélico que tuvo. Mi abuela la guardaba como oro en paño, imaginaros lo que era tener una. Pues bien, mi tío Antonio el Correo, que por aquellos entonces no tendría más de 5 o 6 años, un día que estaba discutiendo con otro niño no tuvo otra idea que ponerle la guitarra de corbata. Y a correr, que me calientan el culo.


A las amigas de mi juventud: Manola la Porra, la niña de Carmen Mesa, Juanita la Juandoña, Ana la Pintora, Anita la Caraca, mi prima Remedios la Manta al Hombro, Anita Carretero, María la Aúco, Dolores la Peseta, Ana la Ramírez, Ana la Sartena, Isabel la del Roío, Anita la del Río, Mari Luz y tantas y tantas que sería interminable nombrarlas a todas. Y nunca olvidaré aquella chiquilla tan guapa que mereció ser la Reina de la Feria de Guaro del año 1962, Anita la Justa, que vivía en el Castillejo.

Y ya para terminar quiero dedicar este CANTO DE AÑORANZA A MI PUEBLO Y SUS MUJERES:

Entre olivos y almendrales - está situado mi pueblo - donde yacen mis troncales - y a los que siempre recuerdo.
Guaro llevas por nombre - y san Sebastián tu patrono - y no hay en el pueblo hombre - que no quiera llevar tu trono.
Y tiene cosas preciosas - solo se encuentran aquí - mujeres guapas y hermosas -  bellas flores de abril.
Malagueñas y andaluzas - guareñas de nacimiento – mujeres de gran bravura - con amor y sentimiento.



¡VIVA GUARO!
¡VIVA SU FERIA!
¡VIVAN TODOS LOS GUAREÑOS Y GUAREÑAS!
¡VIVA SAN SEBASTIAN SU PATRONO!




José Gómez Ocón
 Pepe Curro – Guareño
















jueves, 21 de julio de 2016

La Virgen del Carmen de Guaro (Pepe Curro)




    LA VIRGEN DEL CARMEN LLEGA A GUARO
    Por estas fechas, cada año, siempre viene a mi memoria que por allá del año 43 del pasado siglo, un día en que uno era niño como cosa normal y en tarde de primavera, llegó al pueblo por el medio habitual, una camioneta Ford con varios lustros en los surcos de sus ruedas, propiedad de Félix Gallardo y conducida por Paco el de Micaela, un enorme cajón que nadie esperaba y que en volandas lo llevaron a la casa donde mis padrinos, Francisco Jiménez Vidales (Curro) y Margarita Ruiz Vidales, tenían el estanco. Un cajón grandísimo de madera, un gigantesco cajón que, claramente, cantaba al oído de los niños que no era de tabaco importado Diana, ni el habitual de picadura de Tabacalera, ni el de Caldo de Gallina o Ideales amarillos y por supuesto, nada de piedras de mechero ni mixtos con toreros de cartón.
    Una vez en el estanco, y en la entrada del mismo, todos nos apiñamos en torno al cajón esperando que emergiera del mismo un presente egipcio de la cuarta dinastía, una muestra de la sugerente cerámica cretense o un jarrón chino de la China de Fu Man Chu y, como si de un tarro de miel se tratara y se destapara ante un enjambre de moscas, todos nos pegamos a él con el corazón encogido por la ansiedad que nace de la curiosidad infantil. El habilidoso del lugar procedió con un martillo y un sacaclavos a quitar la tapadera y, una vez conseguido, a extraer con mimo el contenido que todos desconocíamos; pero que esperábamos ver lo más pronto posible, dado el suspense levantado entre las masas y que podía mascarse en el ambiente. Comienzan a sacar del cajón bolas de papel, corcho prensado y cartón apiñado a la ligera hasta extraer un bulto, bastante grande, muy bien envuelto y protegido. Cuál es mi sorpresa al ver que cada vez que quitan un envoltorio o alguna de sus defensas, lo que va apareciendo se parece más a una figura que a un jarrón.
    Y efectivamente, era la imagen de la Virgen del Carmen, mucho más grande que yo y que mis padrinos la donaban al pueblo de Guaro, al ser mi madrina la Camarera de la Virgen. Recuerdo que permaneció en la casa unos cuantos días hasta que el cura de entonces, D. Florencio Benavides Raposo (1940-1948), vino de la vecina Monda, la bendijo y dio el visto bueno a su traslado a la Iglesia San Miguel Arcángel.
    Posteriormente, la llevamos en andas a la Iglesia, escoltada por cuatro policías armadas o de la Porra, como se solían denominar por aquel entonces, hijos del pueblo, que según conversación mantenida con Juan Coscón, llegamos a la conclusión que fueron: Bartolo Mesa Najarro, Miguel Lara, José Valderrama Guzmán y Juan Vázquez el Carabinero y todo un cortejo de fieles damas, caballeros y niños, bajo el repique contumaz de las campanas de la Parroquia. Faltaron las trompetas y los tambores, pero todo fue bello, vistoso y muy alegre.
    Que la Virgen del Carmen nos proteja y bendiga a todo el pueblo de Guaro.
    ¡Viva la Virgen del Carmen!
    José Gómez Ocón y Ruiz Pepe Curro - Guareño

miércoles, 20 de julio de 2016

Nuestro Padre Jesús Nazareno de Guaro

NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO DE GUARO
CONSIDERACIONES ATRIBUCIONALES SOBRE UNA OBRA NO DOCUMENTADA DE JOSÉ NAVAS-PAREJO

José Manuel Cordobés Delgado
Historiador del Arte
Enrique Salvo Rabasco
Restaurador de Obras de Arte

La redacción del presente artículo surge como consecuencia de los trabajos de investigación desarrollados en torno a José Navas-Parejo, uno de los imagineros más prolíficos del siglo XX, con el fin de esclarecer y dar a conocer su inmensa obra, tanto religiosa como profana.
El trabajo de campo desarrollado sobre  José Navas-Parejo ha sido especialmente complejo, dadas las inmensas lagunas que existen en su vida y obra, ya que, prácticamente, no existe documentación al respecto, motivo por el cual, posiblemente, no se ha profundizado en esta capital figura de la imaginería de posguerra.
A pesar de lo fácil que, a simple vista, puede resultar indagar en la obra de un escultor tan conocido, no resulta nada  sencillo. Son muchas las imágenes atribuidas a sus gubias, si bien, no todas fueron realizadas en su taller. Para ello, a la hora de intentar elaborar un catálogo exhaustivo, nos basamos en la mayoría de los casos guiados por la tradición oral y,en función de eso, el rastreo archivístico y documental.
La obra que protagoniza el presente estudio es Nuestro Padre Jesús Nazareno, del malagueño pueblo de Guaro, enclavado en la Sierra de las Nieves. Al querer indagar en la imagen, no había información al respecto en ninguna de las fuentes documentales posibles.
A tenor de aquello y tras contactar con especialistas en la producción imaginera de la época, llegamos a la conclusión de que presentaba los grafismos propios de José Navas-Parejo.
Para ilustrar el contenido de este artículo, traemos a colación a Nuestro Padre Jesús Nazareno de Noalejo (Jaén), obra del mismo escultor y que guarda grandes semejanzas formales con el de Guaro, no solo la propia imagen, sino los elementos iconográficos que la completan (cruz y peana). Podríamos traer muchos otros ejemplos en relación con el Nazareno guareño, si bien, este guarda un parecido especialmente significativo en el  caso que nos ocupa.
Fundamental para ello, fue el contacto con los miembros de la Cofradía que se encargan de su culto, quienes pusieron de manifiesto que, en la historia material de la imagen, esta había sido restaurada por Enrique Salvo Rabasco, dados los gravísimos problemas que esta presentaba en los ensambles sobre todo de las extremidades inferiores y peana.
El profundísimo conocimiento de este restaurador sobre la imagen, no solo a efectos formales, sino constructivos e incluso los deterioros propios, consecuencia de los procesos creativos del imaginero, nos llevan a poder afirmar con bastante fiabilidad que el Nazareno de Guaro es una obra adscribible al catálogo de Navas-Parejo en contra de la tradición oral del pueblo que había llegado a manifestar que se trataba de una obra seriada de los talleres gerundenses de imaginería religiosa de Olot. Nada más lejos de la realidad.
Este hecho había postrado a la imagen de Jesús Nazareno de Guaro a un estado  que se había agravado en gran medida por los deterioros . Afortunadamente, tras un concienzudo estudio técnico por parte del restaurador Enrique Salvo y tras llevar a cabo la complejísima restauración del Nazareno, en la cual se consiguieron estabilizar los deterioros que presentaba, se ha podido volver a poder disfrutar con garantías de esta imagen en su culto, tanto interno como externo.
Imagen del Nazareno, costeada por donación popular en la época de don Florencio Benavides Raposo ( 1940-48)